Hija querida han pasado ya casi tres meses desde que te
tuvimos hospitalizada. En un principio no tenía claro si quería escribirte de esto en el blog o no, ya que fue una experiencia difícil y doloroso para nuestra familia,
pero creo el dolor y lo difícil no son sinónimos de malo, si no más bien de
crecimiento y de aprendizaje… por tanto me pareció importante contártela.
Aún se me vienen a la cabeza imágenes de tu mi preciosa hija
conectada a un respirador. Recuerdo con una increíble
precisión cuando junto a tu papá te acompañábamos en tu pieza de UCI a esperas
de tu traslado a la UTI. Sentía un desgarro profundo en el alma, una desolación y un vacío enorme. Hasta que de pronto entra
una doctora a la sala para entregarme una pequeña cartita que me había dejado una amiga. Era la imagen de la virgen de shoensttat que se acompañaba con un
papel que decía “Ella es madre igual que nosotras, ella sabrá como ayudarte” .
En ese mismo minuto me iluminé y recordé el enorme poder que tenemos las madres,
me conecte con ese vientre que cuando eras un huevito frágil y vulnerable te
sostuvo y te permitió salir adelante a pesar de las predicciones de los
médicos. Cerré mis ojos y visualicé mi vientre y desde ahí con todo mi amor te
envié esa energía poderosa que te ayudaba a respirar y a seguir adelante como
siempre. No te puedo negar que varios días llore y me sentí a morir al verte a
ti mi pequeña ahí en ese lugar tan frio y poco acogedor. Tu papá te acompañó a
cada momento, no te dejaba sola ni por un solo minuto…pero también extrañábamos
a nuestra Dominga que en algún lugar parecía comprender todo lo que ocurría ya
que se portaba muy bien con la Tete que fue quien la cuida amorosamente todos
esos días.
Fueron 8 días de un túnel negro y largo, pero al mismo
tiempo de una luz maravillosa que nos iluminaba y daba esperanza durante el
camino. Tu tía Marite organizó una cadena de oraciones con toda la familia (a las 12 de cada día toda la familia rezaba por ti) y
además su colegio entero rezaba a una misma hora por ti
.Tu abuela Paty llamaba cada 5 minutos a la clínica para saber de tí y te visitaba diariamente en la sala de espera para intentar colarse entre medio de nosotros y poder verte y decirte lo mucho que te amaba.
Todo ese amor y
energía que nos mandaban muchas personas creo que fueron las que te permitieron
y nos permitieron salir más grandes de esto.
Hace unas semanas atrás una pequeña llamada Blanca Vicuña,
hija de dos famosos personajes de la televisión era internada en condiciones
similares a ti en otra clínica de Stgo….todo el país rezaba afanadamente por la
pequeña de seis años, sin embargo el desenlace fue distinto, Blanca murió luego
de 9 días en la clínica. En ese minuto se me estremeció el corazón y pensé, Que
afortunados que somos de seguir teniéndote a nuestro lado, que afortunados que
somos de que Dios tuviera un plan distinto al de esa familia en este minuto para nosotros.
Constanza y Dominga…la vida es un milagro, es magía, es
amor. Somos afortunados de tenernos cada día al lado, de tener la oportunidad
de vivir estas experiencias y amarnos más, ser más grandes y ser tremendamente suertudos de sentir el amor de
Dios junto a nosotros. Gracias Dios, gracias Madre de Shoensttat, gracias vida
por darnos tanto.
Y como dice Nietzche "lo que no nos mata nos hace más fuerte...".
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